Tras la muerte f�sica la persona accede a otro plano llamado Mundo
Astral donde continua su existencia. En este plano de existencia vivir�
haciendo uso de sus dos cuerpos superiores (cuerpo astral y mental), pero
ser� precisamente el cuerpo astral el veh�culo idoneo para desenvolverse
en el. La persona muerta -al ingual que cada uno de nosotros- fue
ciudadano en transito de ese mundo a lo largo de toda su existencia
terrenal, porque cada noche, durante el sue�o, se produce el mismo
desdoblamiento de los cuerpos que en el acto de la muerte, pero sin
ruptura del cord�n. De este modo, cada noche el cuerpo astral vive
plenamente en su mundo sin la limitaci�n que supone el cuerpo f�sico. No
importa si al despertar la persona retiene a nivel consciente las
impresiones recibidas all�, puesto que surtir�n efecto, de todos modos, en
su vida ordinaria. Es curiosa, en ese sentido, la popular referencia de
"lo consultar� con la almohada" antes de tomar una decisi�n y que sin duda
responde u a una ancestral intuici�n de que durante el sue�o uno puede
conocer determinadas respuestas porque accede "all�" donde estas son
conocidas. El mundo astral es tan nuestro como el planeta que nos acoge
porque pasamos en el una buena parte de nuestra vida diaria, aunque no lo
recordemos o lo hagamos vagamente. El cuerpo astral puede sentir deseos
pero no puede percibir sensaciones al faltarle el cuerpo f�sico (una vez
muerta la persona).
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